Oscar R. Ruiz

(en algún lugar tengo que poner y mostrar lo que escribo. Hasta ahora, no encontré uno mejor que éste)

El blog de Oscar Ruiz

18/6/12

¿ Esto será un Mandala ?


                                                                                                                             -  Mandala 1 -


Miro el reloj y descubro que  las doce del mediodía quedaron cuarenta  minutos  atrás.  Apenas me quedan veinte para almorzar y el ascensor a esta hora está colapsado. No tengo más  remedio que lanzarme por las escaleras hacia la planta baja.  Apurado, compro una manzana en “El Altiplano”, (la verdulería de al lado de la oficina) ,  y con resistencia le entrego al boliviano que me atiende mis últimos cinco mangossueldo. Ante lo evidente de  mi gesto, me dice cómo para qué me sienta mejor: “Acá vendemos  las mejores manzanas de la ciudad”.     
Cruzo la calle. Alcanzo a sentarme en el banco de la placita, (milagrosamente vacío). El sol de agosto me da de lleno en la cara y me reconforta. Ahora sí,  sentado, cómodo y famélico  saco del bolsillo mi manzanalmuerzo,  le doy un tarascón que me permite (en todo un ejemplo de eficiencia)  deglutirme, con un solo bocado, la mitad.  Dispuesto a terminar el asunto,  abro  la boca  hasta que las comisuras me duelen, cuando asoma sobre la media manzana,  primero,   la cabeza de un gusano e inmediatamente después el resto de su cuerpo.  Me lleno de una natural sensación de asco,  instalándose en mi mente la cara del bolivianoverdulero riéndose a más no poder.  Me siento profundamente estafado. Prometo fervorosamente no comprarle nunca más nada, y  además, bien fuerte como para que me escuche del otro lado de la calle le grito a modo de venganza light: ¡Chorro hijo e´puta¡  
Mientras tanto el gusano, totalmente despreocupado y ajeno de mi reacción, se mueve por la media manzana como se mueve cualquier gusano: Acerca el culo al cogote (o como quiera que se llame el extremo trasero y delantero de los gusanos) en un movimiento de repliegue, levantando el lomo como un fuelle con cada contracción. De color verde claro,  ojos rojos,  y repugnante, (no mucho ya que es  chiquito y no tiene pelos).  Apoyado en mi manzana, levanta la cabecita, arruga los pliegues y me mira  (por lo menos, yo creo que me mira), le devuelvo la mirada,  (pero la mía  lleva odio incluido), y como si me entendiera,  le grito: ¡Gusano de mierda!  Al instante doblo hacia dentro mi dedo  índice,  apoyo la uña sobre la yema del pulgar, para formar un círculo y  convertirlo en un gatillo, que disparo con fuerza pegándole  con la uña de lleno en el culo (o como se llame el extremo trasero que tienen los gusanos).  Sale  despedido de la manzana   desafiando la ley de gravedad. Cae al piso. Se  recupera  y sigue su rumbo en la plena ignorancia de que su destino es encontrar alguna otra fruta o perecer de inanición.
            Entretenido con el gusano no lo veo venir  al Túcu y ya lo tengo encima. Nada que pueda hacer.              —¡Tenés la guita!—­­  ­­Me increpa de una, directo como siempre. Alcanzo a balbucear lo primero que se me ocurre  —Eeeeee, siiiii, buenoooo,  ahora no.  Eeeeee,  a la tarde. Hoy  cobro. 
El Túcu,  que  solo  laburó  levantando quiniela,  se traga la mentira a pesar que hoy es veintitrés.  —¡A las cinco estoy acá, y mejor que tengas la guita!
            Se va.  Me quedo con  media manzana mordida y un quilombo entero que  no sé cómo arreglar: Le debo al Túcu mil mangos desde hace más de un  mes, (empecinado en agarrar al veintiocho, que se niega a salir), no tengo un sope, mi crédito está agotado en  todos lados y encima no se me ocurre nada.  
¡Pienso!.Pienso! Vuelvo al laburo .Sigo pensando.  Morales me llama:
—¡Che pendejo! anda al banco, pagaté esto y después archiva las boletas.  ¡Apuráte que te cierra!    
            Me da las boletas de luz y gas de la oficina y la plata. Me rajo de la oficina. En el ascensor rumbo a la planta baja cuento la guita: Setecientos  cincuenta pesos. Miro al cielo  agradeciendo al de arriba  y me la guardo en el bolsillo. 
            A las cinco estoy en la puerta del trabajo. El Túcu ya está sentado en el banco de la placita, esperándome.
            — ¡Trajiste la guita!
            —Tomá, conseguí seiscientos. Achicá la deuda.  En dos días te doy lo que falta—.  Le paso la plata y agrego, dándole otro billete :  —Jugame estos cien al veintiocho a la cabeza.
            El Túcu empieza a juntar bronca. Los  ojos se le inyectan de sangre. Con cara de odio me agarra, me mira fijo y me dice: ¡Gusano de mierda¡. Acto seguido me pega un tremendo  patadón,  que me hace aterrizar despatarrado con toda mi humanidad en el medio de la vereda de la placita.  El Túcu se va llevándose consigo, los setecientos mangos y la raya de mi culo pegado a la punta de su zapato.
            Mientras me hago masajes en la parte dolorida, veo como  le pasa la plata al capitalista. Un gordo que está con dos ursos en un Mercedes, estacionado en la puerta de  la verdulería.  De repente bajan los ursos, lo agarran al Túcu inmovilizándolo.  Se baja el gordo. Cara de odio. Ojos inyectados de sangre, y le dice: ¡Gusano de mierda¡ Ahí nomas le pone al Túcu un tremendo patadón, que lo hace trastabillar, para terminar contra los cajones de naranjas  y manzanas de “El Altiplano”.  Las frutas  por supuesto se desparraman por toda la vereda hacia ambos lados y también hacia la calle, la mayoría son aplastadas por los autos que circulan pero una manzana  llega rodando, intacta hasta el cordón de la vereda donde me encuentro.  Entonces, como si nada hubiese pasado el gusanito verde claro, hace un agujerito  en la manzana metiéndose  en ella, se acerca el bolivianoverdulero, la levanta  y la pone junto con las otras en el cajón para poder vendérsela  al  próximo cliente.

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 [1] [1] La palabra Mandala proviene del sánscrito, y significa Círculo Sagrado. Es un símbolo sagrado de sanación, totalidad, unión, integración, el absoluto. Un Mandala es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello representa el símbolo del cosmos y de la eternidad. Representa la creación, el mundo, Dios, el ser humano, la vida. Podríamos decir que todo en nuestra vida posee las formas del círculo. Todos siguen una línea circular. Todo lo que nos rodea tiene la forma de círculo.